No puedes evitar que los problemas llamen a tu puerta. Pero al menos no les pongas una silla!
Nunca seré feliz si no controlo mis sentimientos, si estropeo mi jornada por una raya en el coche, por una palabra airada en casa, por un error profesional por un resultado adverso. Nunca seré feliz si soy víctima de mis emociones, esclavo de mis pasiones o prisionero de estúpidas esperanzas.